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Ardal aep Dahy

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Los norteños dicen que la corte de Nilfgaard es un nido de serpientes. A los nilfgaardianos les parece un cumplido. Sobrevivir ahí es un éxito. Para ascender en la escala, para ejercer tu influencia en las políticas del imperio y en el mismísimo emperador, debes ser un maestro de la traición y saber moverte entre bambalinas.

Ardal aep Dahy es ese hombre. Ascendió a lo más alto, y luego ayudó a Emhyr var Emreis a deshacerse del Usurpador y se convirtió en la mano derecha del emperador. Ahora, ante una nueva guerra contra los del Norte, ha sido puesto al mando del ejército del oeste. Se puede interpretar de dos maneras, o bien es un gran honor, o es una trampa. Ardal aep Dahy sabe que Emhyr no espera menos que un rápido y rotundo éxito, cualquier otro resultado sería la excusa perfecta para mandarlo a la horca. Por supuesto, siguen siendo buenos aliados, pero Ardal sabe perfectamente que esta situación puede cambiar de la noche a la mañana. No puede dar motivos a Emhyr para dudar de su lealtad, o habilidades. Pero su mayor objetivo no es ganar la guerra. Es asegurar que una vez se hayan firmado los tratados de paz, su cabeza siga sobre su cuello.

Ardal aep Dahy no viste armadura y su espada es meramente ceremonial. Desafilada incluso para cortar mantequilla. Pero que no te engañe, es un general sin escrúpulos. No hay juramento que no esté dispuesto a romper, ni lugar sagrado que se niegue a saquear, ni cantidad de civiles que no esté dispuesto a sacrificar con tal de conseguir ventaja táctica. Lucha con cartas cuidadosamente redactadas, no con cuchillas.


Arte conceptual de Bartłomiej Gaweł


Ilustración de Bartłomiej Gaweł

Presentación de Ardal